2 Cuentos de la rana Barni



Textos: Traducción de Martes de cuento. Ilustración: Narciso Arellano

Dos cuentos de la rana Barni. En el primero se las tiene que ingeniar para librarse de muchos peligros y en el segundo, Barni aprende a nadar.

Esta ranita tan encantadora y dulce es obra de Narciso Arellano, o Chicho, que es como lo conocen sus amigos.

Chicho estudió Diseño Gráfico en la “Benemérita Universidad Autónoma de Puebla”, México, y además de la ilustración, su gran pasión, trabaja el diseño interactivo y es un apasionado de la música, la imagen, el arte… ¡Un artista completo!

Los cuentos los hemos encontrado en Sefer.



Un día, estaba Barni, la rana, en el jardín cantando un aria de ópera. Es un aria que las ranas suelen cantar a menudo porque tiene mucho ritmo.

Al entonar una nota muy alta, Barni levantó la cabeza y miró al cielo. Y, de repente, dejó de cantar. Allí, en lo más alto, vio una gran águila blanca. El águila pretendía comerse a Barni, la rana, para desayunar.

Barni buscó inmediatamente un escondrijo y se ocultó debajo de un cubo de leche que estaba boca abajo.

Pero, vio a Daisy, la granjera, que se disponía a ordeñar a Mu, la vaca. Barni sabía que cogería el cubo así que necesitaba otro lugar para esconderse.

Dio un gran salto, tan grande como pudo. Un salto, dos, tres…y llegó al abrevadero de Percy, el cerdo.

La gran águila blanca seguía volando en círculos por el cielo.

Al oír el chapoteo, Percy, el cerdo, se acordó de que tenía sed y fue corriendo hacia el abrevadero.

Barni vio que Percy corría hacia allí. No quería que el cerdito se la bebiera junto con el agua, así que nadó y dio otro gran salto.

Miró alrededor y vio cerca un recipiente con agua. No era un buen lugar para esconderse, parecía un sitio pequeño y frío. Era una vieja sartén que el granjero había tirado.

Barni estaba preguntándose qué haría ahora, cuando Percy, el cerdo, se acercó corriendo. La pata trasera de Percy golpeó el mango de la sartén y Barni salió volando por los aires. ¡Nunca antes había llegado tan alto!

La gran águila blanca, al ver que el desayuno subía directo hacia ella, se lanzó en picado sobre Barni.

Ahora Barni ya empezaba a caer, pero la gran águila blanca iba muy rápido y, si nada la detenía, pronto alcanzaría a Barni.

De repente, se oyó un gran ¡chof!

Barni había caído en el estanque.

Barni, la rana, se escondió entre las algas y los peces, en el fondo del estanque, y decidió que ya había tenido suficientes emociones por aquel día.



Fin




Barni, la rana, vivía en una granja junto a sus amigos: una vaca, un cerdo y seis gallinas. A Barni le encantaba vivir en la granja.

Barni, la rana, sabía saltar muy alto. Sabía saltar sobre el depósito de agua del jardín, e incluso más arriba, para atrapar una jugosa y sabrosa mosca. Pero aún saltaba más alto cuando el cerdito intentaba darle un beso.

Barni, la rana, sabía cantar muy bien. Cantaba como una sirena… ¡de bomberos! o como una alarma. Su canto asustaba hasta a los perros más valientes.

Pero Barni era una rana rara. No era como las demás ranas. A ella no le gustaba la lluvia. No se acercaba al estanque ni al lago. ¡No sabía nadar!

Cuando empezaba a llover, Barni, la rana, buscaba siempre un lugar para esconderse.

Una vez que llovía mucho, intentó refugiarse en un desagüe. Pero el chorro de agua de la cañería, la arrastró hasta un estanque que estaba fuera de la granja. Cayó en el interior del estanque y se hundió como una piedra. Se quedó allí abajo sola y asustada. Tenía miedo de ahogarse.

De repente, vio una gran mosca arriba, sobre la superficie del agua. Sin pensarlo mucho saltó, la atrapó y se la tragó.

Entonces sintió que flotaba dentro del agua. Empezó a dar patadas con los pies y descubrió que nadaba muy bien.

Nadó al lado de un sapo y le dijo que estaba muy contenta.

Nadó al lado de pequeños pececillos y les dijo “¡Hola!”.

Le preguntó a una vieja rana que por qué no se ahogaba. “Porque las ranas no se ahogan” le dijo “Nadan en el agua”.

Barni, la rana, se sentó sobre la hoja de un lirio. La lluvia empezó a caer desde el cielo. Pero Barni, la rana, estaba contenta.



Fin


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Visto y leído en:
Martes de cuento
Barcelona, España.

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Ilustraciones Alex DG© y Daniel Caminos